
Patrón Negligente
En esto de la reforma política si cupiera la figura de “patrón” en el rol del ciudadano mexicano, estamos reprobados, porque hemos sido patrones negligentes hasta la saciedad.
En cambio tenemos un once en aguante y en crítica amarga, porque hemos permitido que nuestros “empleados” hagan lo que se les de la gana y en ese descuido los roles se han invertido; de tal suerte que ellos se han organizado tan bien que no tengo la menor duda que lo que resulte de resultar algo, será una al estilo franquenstein, criatura entre ogro, miserable y zombi en cuanto que solo obedece la voluntad de su creador.
Yo, Juan Pueblo, ¿Permitiré esto? Sí, muy a mi pesar, porque no tengo los medios para impedirlo y por si fuera poco, porque no entiendo esa palabra que tanto usan intelectuales, políticos y periodistas: DEMOCRACIA.
Somos legalmente un país demócrata, para constatarlo basta voltear a ver a nuestros representantes que van desde diputados, senadores, alcaldes, gobernadores, etc., (hágame usted favor de agregar a todos los demás). El problema es que el poder de la voluntad colectiva se nulifica es decir se esfuma, cuando lo reciben estos amables y atentos representantes. ¿Por qué razón? Simplemente porque nos conocen bien, saben a la perfección de qué pié cojeamos.
¿Se puede revertir este fenómeno? Sí, esto solo ocurrirá cuando guardemos lealtad a nuestra comunidad. Si; se amerita lealtad y fidelidad a la sociedad a la que pertenecemos. No puedo pedir legalidad o probidad a mi diputado o a mi alcalde cuando ellos son reflejo de mis iguales.
Mientras esto no ocurra, seguirá nuestro país como una nación artrítica en estado de extrema gravedad, sumida en el dolor de una sociedad que ya no soporta más pobrezas y partidocracias, abusos y robos; limitada en la toma de decisiones trascendentes como lo es la educación, seguridad, energía, economía, salud, etc., gracias a personajes sin escrúpulos que a costa de detentar el poder han detenido el progreso de nuestro pueblo……………… y gracias también a mí y a usted.
Iniciemos con algo, participemos organizadamente, para que no digan nuestros nietos: ¡qué bárbaros que país nos dejaron!
carlosrosarioh@yahoo.com.mx

